En esa madrugada bajo la luna , se hacía evidente la paradoja del lenguaje: su intención de conectar, su frecuente incapacidad para hacerlo plenamente. Las palabras, esos puentes que intentamos construir entre mentes, a menudo se derrumbaban bajo el peso de la incomprensión, la falta de atención o la inherente limitación de su significado.

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